El dolor de dientes en el bebé

El dolor de dientes en el bebé suele presentarse con la erupción dentaria. De hecho, esta es una de las etapas donde las madres vamos a notar algunos problemas extras con nuestros bebés. Por ejemplo, van a tener menos apetito de lo normal. También, nuestro peque puede experimentar otros cambios en sus hábitos. Por lo que duerme con mayor dificultad o su sueño es intranquilo. Incluso, puede presentar fiebre o algunas molestias gastrointestinales. Aunque, estos últimos síntomas, no son causados por la dentición infantil o el dolor de dientes. Sino, que pueden presentarse por otros trastornos o procesos infecciosos. Por lo general, asociados a gérmenes que se sobre agregan de manera oportunista.

Ciertamente, la erupción de los dientes de leche puede ocasionar muchas molestias en nuestros bebés. Pero, no deben representar a causa de ninguna enfermedad. Ya que, el dolor de dientes en el bebé, cuando es ocasionado por la erupción dentaria forma parte de un proceso fisiológico. Es decir, normal y natural. Debido a los cambios propios de su crecimiento y desarrollo. Estos pueden ocasionar de forma fisiológica algunos síntomas desagradables. Pero, no patológicos. Por ejemplo, mayor irritabilidad, desasosiego, mucho más salivación o babeo.

Lo que debemos tener presente es que con la mayor producción de saliva o incremento del babeo. En conjunto con el aumento de la tensión en la superficie de las encías y el dolor de dientes en el bebé. También aumenta la ansiedad de nuestro bebé por morder. Entonces, el querer llevarse a la boca todo cuanto encuentra a su paso facilita la adquisición de infecciones sobre agregadas. Porque contribuyen a que la cavidad bucal se contamine. Favoreciendo así que nuestro peque pueda presentar enfermedades respiratorias y/o del tracto digestivo, eventualmente.

¡Enhorabuena! Le están por salir sus dientes

Cuando los dientes le empiezan a salir a nuestro bebé, pueden generar dolor. Estas estructuras representan uno de los más valiosos elementos de todo el cuerpo. Ya que, tienen un papel anatómico y fisiológico muy importante. Porque son los encargados de la masticación. Así, como también tienen una relevante importancia estética. E intervienen en diferentes funciones que son vitales para nuestro organismo.

Aunque cuando nacemos no los tenemos, comienzan a salir entre los 6 y 8 meses. Sin embargo, si nacen antes o se tardan en salir un poco más, no debemos preocuparnos. Por o general, es la edad en que suele presentarse el dolor de dientes en nuestro bebé. Al mismo tiempo que cada pieza dental de leche empieza a brotar de sus encías. Dado que es un proceso progresivo que evoluciona y se renueva. Completándose como al inicio de la tercera década de la vida; con las 32 piezas dentales de la dentición adulta definitiva.

el dolor de dientes

De tal manera, que vigilar toda la evolución de la dentición de nuestros bebés es sumamente importante. Ya que, es indispensable que ayudemos a crear hábitos adecuados de higiene bucal. Lo que se reflejará en la salud dental de nuestros hijos. Previniendo y evitando de esta forma, algunos vicios, desviaciones y posibles enfermedades. Además, permitiéndonos detectar y buscar el tratamiento oportuno de cualquier alteración que pueda presentársele.

¿Qué podemos hacer ante el dolor de dientes en nuestro bebé?

  • Podemos ofrecerle un mordedor que esté bien frío. Pero no congelado. Porque no queremos que se haga daño. Esta es una muy buena medida para ayudarle a aliviar el dolor de dientes. Puesto que el frío ayuda a alivio de la inflamación y contribuye a producir vasoconstricción. Por lo que tiene un agradable efecto antiálgico. Además, que contribuye a facilitar la erupción de las piezas dentarias.
  • El paracetamol en pequeñas dosis antiálgicas. Es una medicación muy útil para aliviar las molestias. Al mismo tiempo, reduce el dolor de dientes en el bebé. Sin embargo, es bueno que las mamis sepamos que no debemos abusar de éste ni de cualquier otro fármaco. Lo ideal, es siempre ante la duda, consultar al médico pediatra.
  • Vigilemos y atendamos con mayor frecuencia a nuestro pequeño. Porque requiere que seamos muy pendientes y acuciosas con lo que se lleva a su boca. Para así, ayudarle a prevenir y evitar infecciones por falta de higiene u otras causas. Las cuales nada tienen nada que ver con la evolución normal de la erupción de sus dientes. No obstante, como el babeo es muy abundante y de pH un poco más ácido de lo normal. Generalmente, evacuará de consistencia más blanda. También, puede tener tendencia a irritarse con mayor facilidad en la zona de pañal.
  • Podemos hacerle suaves masajitos con nuestros dedos limpios sobre su encía. O bien, sobre el área que le duele. Si además de ello nuestros dedos están fríos, le producirán sensación de alivio a nuestro peque. También, podemos utilizar uno de esos dedos de material de silicona disponibles en las farmacias. Ya que están diseñados para esta misma finalidad.
  • Fruta fresca puede ayudarle a sentir alivio. Por eso, ofrecerle un poco es una buena alternativa cuando ya nuestro bebé ha empezado a comer semisólidos.

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La lactancia materna es importante para todo

No solo es una conexión de amor maravillosa que lo alimenta. Sino que la lactancia materna es vital para nuestro hijo y su salud. Por eso, un bebé que recibe lactancia materna es un niño sano y lleno de amor. Además, insustituible por ningún biberón. De hecho, amamantar a nuestro bebé también ayuda a calmar el dolor de dientes. Ya que, teta y cariño, son dos componentes que tienen un efecto calmante.

Asimismo, refresca y tranquiliza a nuestro bebé. Brindándole a su vez contención y seguridad que lo hará sentir mejor. Lo que se ha demostrado científicamente en muchos estudios. Porque la lactancia materna además de ser un estrecho vínculo afectivo. También, aporta muchas ventajas a la salud, mejorando y activando muchas funciones. Contribuyendo a que nuestro peque sea una persona con seguridad en si misma y con mucha autoestima. Por otro lado, es importante para la correcta alineación de la dentición infantil. Previniendo problemas como la maloclusión. Entre muchos otros beneficios que hacen de nuestro bebé un peque saludable y feliz.

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