Mastitis durante la lactancia materna: tipos, síntomas y tratamiento

La mastitis es una infección del tejido de la mama que ocurre con mayor frecuencia durante el período de lactancia. Puede ocurrir cuando las bacterias, a menudo de la boca del bebé, ingresan al conducto de la leche a través de una grieta en el pezón. Las infecciones mamarias ocurren con mayor frecuencia de uno a tres meses después del parto, pero pueden ocurrir en mujeres que no han dado a luz recientemente y en mujeres después de la menopausia. Si quieres más información te recomendamos que sigas leyendo este artículo sobre la Mastitis durante la lactancia materna: tipos, síntomas y tratamiento.

¿Qué es la Mastitis?

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que a veces implica una infección. La inflamación produce dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento de los senos. También puede tener fiebre y escalofríos.

La mastitis afecta con mayor frecuencia a las mujeres que están amamantando (mastitis de la lactancia). Pero la mastitis puede ocurrir en mujeres que no están amamantando y en hombres.

La mastitis de la lactancia puede hacer que se sienta agotada, lo que dificulta el cuidado de su bebé. A veces, la mastitis lleva a una madre a destetar a su bebé antes de lo previsto. Pero continuar amamantando, incluso mientras toma un antibiótico para tratar la mastitis, es mejor para usted y su bebé.

Síntomas de la mastitis

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Los signos y síntomas de la mastitis pueden aparecer de repente. Pueden incluir:

  • Sensibilidad en los senos o calor al tacto.
  • Hinchazón de las mamas
  • Engrosamiento del tejido mamario o aparición de un bulto en la mama
  • Dolor o sensación de ardor continuamente o durante la lactancia.
  • Enrojecimiento de la piel, a menudo en forma de cuña
  • Sentirse enfermo en general
  • Fiebre de 38°C o más
  • Cuando ver a un doctor
  • Consulte a su médico si tiene síntomas en los senos que le preocupan.

Causas de la mastitis

En mujeres sanas, la mastitis es poco común. Sin embargo, las mujeres con diabetes, enfermedades crónicas, SIDA o un sistema inmunológico deteriorado pueden ser más susceptibles. Alrededor del 1% al 3% de las madres que amamantan desarrollan mastitis. La congestión y el vaciado incompleto de los senos pueden contribuir al problema y empeorar los síntomas.

La mastitis crónica ocurre en mujeres que no están amamantando. En las mujeres posmenopáusicas, las infecciones mamarias pueden estar asociadas con la inflamación crónica de los conductos debajo del pezón. Los cambios hormonales en el cuerpo pueden hacer que los conductos de la leche se obstruyan con células muertas de la piel y desechos. Estos conductos obstruidos hacen que la mama esté más expuesta a infecciones bacterianas. La infección tiende a reaparecer después del tratamiento con antibióticos. La leche que queda atrapada en el pecho es la principal causa de mastitis. Otras causas incluyen:

  • Un conducto de leche bloqueado. Si un pecho no se vacía por completo durante la alimentación, uno de los conductos de la leche puede obstruirse. El bloqueo hace que la leche se acumule y provoque una infección mamaria.
  • Bacterias que ingresan a su seno. Las bacterias de la superficie de la piel y de la boca del bebé pueden ingresar a los conductos lácteos a través de una grieta en la piel del pezón o por la abertura del conducto lácteo. La leche estancada en un pecho que no se vacía proporciona un caldo de cultivo para las bacterias.

Factores de riesgo de la mastitis

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Los factores de riesgo de mastitis incluyen:

  • Ataque previo de mastitis durante la lactancia
  • Pezones adoloridos o agrietados, aunque la mastitis puede desarrollarse sin piel rota
  • Usar un sostén ajustado o ejercer presión sobre su seno al usar el cinturón de seguridad o llevar una bolsa pesada, lo que puede restringir el flujo de leche
  • Técnica de enfermería inadecuada
  • Estar demasiado cansado o estresado
  • Nutrición pobre
  • Ser fumadora

Complicaciones de la mastitis

La mastitis que no se trata de manera adecuada o que se debe a un conducto bloqueado puede hacer que se desarrolle una acumulación de pus (absceso) en el seno. Un absceso generalmente requiere drenaje quirúrgico. Para evitar esta complicación, hable con su médico tan pronto como desarrolle signos o síntomas de mastitis.

Prevención de la mastitis

Para que su relación de amamantamiento con su bebé tenga un mejor comienzo, y para evitar complicaciones como la mastitis, considere consultar con un médico. Este puede darle consejos y brindarle valiosos consejos sobre las técnicas adecuadas de lactancia.

Minimice sus posibilidades de contraer mastitis siguiendo estos consejos:

  • Drene completamente la leche de sus senos mientras amamanta.
  • Permita que su bebé vacíe completamente un seno antes de cambiar al otro seno durante la alimentación.
  • Cambie la posición que usa para amamantar de una toma a la siguiente.
  • Asegúrese de que su bebé se prenda correctamente durante la alimentación.
  • Si fuma, pregúntele a su médico acerca de dejar de fumar.
  • Cuándo buscar atención médica
  • Llame a su médico tan pronto como sienta un bulto sospechoso, ya sea que esté amamantando o no.

Llame para una cita si:

  • Tiene alguna secreción anormal de sus pezones.
  • El dolor en los senos le dificulta su funcionamiento todos los días.
  • Tiene dolor de pecho prolongado e inexplicable.
  • Tiene otros síntomas asociados como enrojecimiento, hinchazón, dolor que interfiere con la lactancia, una masa o un bulto sensible en el pecho que no desaparece después de la lactancia.
  • Si está amamantando, llame a su médico si presenta algún síntoma de infección mamaria para que el tratamiento pueda iniciarse de inmediato.

Si el dolor de mama está asociado con otros signos de una infección (como fiebre, hinchazón o enrojecimiento de la mama) acude al médico de inmediato. Los siguientes síntomas requieren tratamiento de emergencia:

  • Fiebre alta persistente superior a 38°C
  • Náusea o vómitos que le impiden tomar los antibióticos según lo recetado
  • Pus que sale del pecho
  • Rayas rojas que se extienden hacia su brazo o pecho
  • Mareos , desmayos o confusión

Exámenes y pruebas de infección de mama

El diagnóstico de mastitis y un absceso mamario generalmente se puede hacer basándose en un examen físico. Si no está claro si una masa se debe a un absceso lleno de líquido o una masa sólida, como un tumor, una prueba como una ecografía. Una ecografía también puede ser útil para distinguir entre mastitis simple y absceso o para diagnosticar un absceso profundo en la mama.

Esta prueba no invasiva le permite a su médico visualizar directamente el absceso colocando una sonda de ultrasonido sobre su seno. Si se confirma un absceso, a menudo se requiere aspiración o drenaje quirúrgico y antibióticos intravenosos.
Se pueden tomar cultivos, ya sea de leche materna o de material extraído de un absceso mediante una jeringa, para determinar el tipo de organismo que causa la infección. Esta información puede ayudar a su médico a decidir qué tipo de antibiótico usar.

Las mujeres que no amamantan con mastitis, o aquellas que no responden al tratamiento, pueden necesitar una mamografía o una biopsia de mama. Esta es una medida de precaución porque un tipo raro de cáncer de mama puede producir síntomas de mastitis.

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