Mastitis durante la Lactancia

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Durante la lactancia existen muchos obstáculos que una madre podría enfrentar, uno de ellos la mastitis. Este es uno de los malestares a los que más puede temer cualquier mujer que planee dar pecho. Por ello es de vital importancia conocer todos los puntos significativos con respecto a ella. De este modo se está preparada previamente para enfrentar cualquier inconveniente de este tipo.

Lo más importante es buscar información previa, desde el momento en que se está embarazada. De este modo no existirá miedos que puedan resultar en interrupción de la lactancia materna. La idea es que mamá no pase por momentos dolorosos, sobre todo porque es una etapa de muchos cambios que no necesita de malestares. El conocimiento es la mejor herramienta para evitar malos momentos.

 ¿Qué es la mastitis?

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Lo primero que hay que conocer es precisamente lo que es la mastitis. Se trata de un malestar en el que se inflama el tejido mamario provocando distintos síntomas. La consecuencia más notoria de esta enfermedad es una posible infección, lo que hace todo más complicado. El dolor, dureza y enrojecimiento del pecho es una de las primeras señales de alerta a tomar en cuenta.

Es importante aclarar que este malestar no está solamente sometido a mujeres que amamantan, aunque es lo más común. Existen casos presentes en aquellos que no están pasando por ello o incluso en el sexo masculino. Por ello siempre es bueno conocer sobre este problema y resolverlo a tiempo.

La forma en que se diagnostica esta enfermedad es precisamente por sus síntomas, por lo que consultar con el medico es crucial. La idea es que todo se haga lo más pronto posible ya que es un malestar que empeora rápidamente. Igualmente porque puede confundirse con facilidad con un tipo de cáncer de mama.

Síntomas de alerta para la mastitis

El primer síntoma de mastitis durante la lactancia es precisamente el dolor. Algo que es fundamental que las madres comprendan es que esta etapa no debe ser tormentosa. La alimentación del bebé no debe ser en ningún momento problemática, a pesar de todo lo que se dice al respecto. Por lo que ante cualquier signo de malestar hay que tomar medidas para resolverlo.

Otro síntoma es la sensación de calor al tacto de la mama. En las primeras fases de la mastitis es muy común que el pecho este más sensible de lo normal. Nuevamente no es culpa de la lactancia, es señal de algún problema.

La inflamación o hinchazón es el síntoma predominante. Por ello  hay que prestar atención a algún cambio en la forma del pecho.

El malestar general, ocasionado por la infección, también es bastante común. El cuerpo se siente más débil de lo habitual. Lo que puede asociarse a la reciente maternidad, por lo que hay que tener cuidado. También se le puede sumar hay dolores musculares y escalofríos.

A raíz de la infección la fiebre también se hace bastante común. La misma sobrepasa los 38° C, por lo que no hay que descuidarse al respecto.

También es fácil sentir endurecimientos o bultos en algunas partes del pecho, sobretodo en el costado. Esto como consecuencia de la acumulación de leche en los conductos.

¿Cuál es el tratamiento óptimo para la mastitis?

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El tratamiento óptimo para la mastitis durante la lactancia materna se divide en dos partes fundamentales. La primera son los fármacos establecidos por el médico, los cuales están compuestos por antibióticos y analgésicos. Los mismos serán ingeridos durante 10 días aproximadamente, dependiendo de la magnitud de la infección. Estos medicamentos en su mayoría son completamente compatibles con esta etapa, por lo que no afectaran al bebé.

La segunda parte es la succión del bebé, la cual debe ser a libre demanda. Igualmente se procura que la técnica para el enganche este bien establecido y así no ocasionar molestias. Además, hay que asegurarse de que haya un correcto vaciado para evitar más alteraciones en los conductos. De este modo se tiene la seguridad de que, uniendo ambas maneras, se puede salir del malestar.

¿Puede seguir amamantando una mamá con mastitis?

La preocupación más grande de toda mamá es que si podrá seguir amantando con todas las consecuencias de este malestar. La mejor parte es que efectivamente si puede hacerlo y que además la ayuda. Esto porque el bebé es el único capaz de destapar los conductos a través de una succión satisfactoria. Por ello tenerlo es garantía de alivio de que la mastitis durará menos tiempo de lo esperado.

Por otra parte, se puede continuar con la lactancia debido a que los medicamentos para su cura son perfectamente compatibles con esta. Pueden ser antibióticos o antinflamatorios, en cualquier caso no le ocasionaran problemas al bebé. Por lo que en muy poco tiempo, si se hace todo de forma correcta, mamá se sentirá mucho mejor.

El reto más importante durante este periodo es precisamente tener la fortaleza para continuar la lactancia. Esto porque la madre no se siente en óptimas condiciones para satisfacer las necesidades del pequeño. Por ello hay que pedir la mayor ayuda posible y ofrecer el pecho lo más que se pueda para librarse de esa situación. Es primordial que el médico que la acompañe durante este periodo la motive para continuar con este tipo de alimentación.

Hay que asegurarse de que haya un bue agarre para no ocasionar más dolor que el de la mastitis. También es bueno dar constantemente del pecho afectado para ayudar precisamente a vaciar los conductos y desinflamarlos. El agua tibia igualmente puede servir de relajante muscular, lo que generara automáticamente alivio. Por último la extracción manual también es de gran ayuda para lograr una rápida mejoría.

Mitos entorno a la mastitis

El primer mito entorno a las mastitis durante la lactancia es el hecho de tener que dejarla. Ya se ha dicho anteriormente que no hay que dejar que este suceda. Todo independientemente de la fase del malestar en la que se encuentre, incluso el tratamiento. También existe la creencia de que la misma surge por un eructo del bebé en el pecho. Esto último es una potencial mentira que se ha hecho popular en la sociedad, hasta el punto de producir temor.

La mastitis durante la lactancia no tiene que ser un gran problema si toman las precauciones adecuadas. Conocer al respecto hace que las mamás se sientan empoderadas con su cuerpo y lo que sienten. Por ello simplemente hay que relajarse y dejar que la naturaleza haga su trabajo. De este modo no hay que preocuparse por malestares y la maternidad será mucho más relajada. Procura que tu bebe no muerda tus pezones, aunque si está echando los dientes, esto no se puede controlar.

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