Qué hacer cuando se atraganta un bebé

Asistir a un atragamiento nunca es una experiencia agradable. Pero cuando es tu propio bebé quien se atraganta, los nervios son inevitables ante esta situación que te hará vivir la peor pesadilla de tu vida. Tenemos que estar preparados para afrontar toda clase de accidentes cuando tenemos hijos pequeños, pues nunca sabemos cuándo tendremos que salir corriendo y aplicar los primeros auxilios para salvarle la vida. Además, es muy común que los críos se atraganten, ya que todavía no tienen desarrollada la capacidad para masticar correctamente los alimentos y su capacidad de deglución y atención para ello aún es limitada. Te enseñamos Qué hacer cuando se atraganta un bebé.

Mi bebé se está atragantando

Quienes son padres o tienen un oficio con niños a cargo, no ganan para sustos. Si el momento de alimentar a un pequeño ya es de por sí complejo, esta complejidad puede aumentar si encima el niño o. la niña se atragantan. Ya sea porque tragó pedazos demasiado grandes de un alimento, o porque tragó sin masticar bien debido a los nervios. Sencillamente porque la comida se le fue para otro lado; o porque tragó un objeto que no debía haberse metido en la boca. Las ocasiones en las cuales se produce un atragantamiento infantil son variadas e inesperadas.

Lo primero es identificar que el niño se está atragantando. Saber qué es lo que le está ocurriendo es el primer paso para proporcionarle los auxilios adecuados. Un bebé puede atragantarse con la leche e incluso con su propia saliva. Pero también puede hacerlo con la mucosidad si es que tiene problemas respiratorios y acumulación de saliva o mucosidad.

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Es necesario saber que no todos los atragantamientos son iguales, sino que hay diferentes estadios de gravedad. Puede que el pequeño esté sufriendo una obstrucción respiratoria completa, o parcial. O no tan grave y sea una obstrucción tan solo superficial. No obstante, incluso la obstrucción más leve puede tener consecuencias fatales si no la frenamos a tiempo. Ahora bien, las técnicas de salvación a aplicar serán diferentes en uno u otro caso. Y la pregunta que nos surge aquí es, ¿y cómo sabemos si el atragantamiento de mi bebé es total, parcial o superficial. Es fácil saberlo.

Si el niño puede llorar, tose y respira, la obstrucción no es total, sin embargo si no respira ni tose ni puede llorar, sí que lo es. En los casos de obstrucción parcial el pequeño tose porque busca instintivamente expulsar el objeto. Mientras que, si además está llorando, la obstrucción es tan solo superficial. ¡Ojo, no bajes la guardia tampoco en este último caso!

¿La cosa pinta mal y sospechas que tiene una obstrucción completa? Que no cunda el pánico. Sabemos que pedir esto es imposible, pero la calma nos ayudará a realizar bien los primeros auxilios y darle socorro a nuestro hijo. Empecemos.

Coloca al bebé boca abajo sobre las nuestros muslos. Sujeta su cabeza por la mandíbula. Localiza la parte exterior de sus omóplatos y procede a darle (sin que se zarandee su cabeza), cinco palmadas secas en los omóplatos. A continuación dale la vuelta al pequeño y procede a darle aire. Para esto, aplica cinco compresiones lentas pero profundas sobre el esternón.

Repite las operaciones anteriores ( cinco palmadas secas boca abajo sobre los omóplatos+cinco compresiones lentas pero profundas sobre el esternón), varias veces, hasta que logre expulsar el objeto que está obstruyendo sus vías respiratorias y pueda respirar con normalidad.

Si, por el contrario, el niño está tosiendo, esto es un síntoma más esperanzador, ya que las vías respiratorias aún funcionan. En este caso lo que hay que conseguir es que siga tosiendo para que la misma tos ayude a expulsar el objeto estancado. Motiva al niño a toser, para lo que será útil que le apliques golpesitos en la espalda, siempre golpes ligeros para no hacerle daño, pero que de esta manera se active el reflejo de la tos.

La maniobra Heimlich

La maniobra Heimlich es esa que solemos ver aplicando a los profesionales sanitarios y que tanto éxito suele dar en estos casos aunque, como todo, dependerá de que sepas aplicarla correctamente. De hacerla mal, las consecuencias pueden ser bastante negativas, así que es muy recomendable que solicitemos un curso de primeros auxilios y aprendamos esta clase de técnicas. Así, estaremos siempre preparados por si nos vemos en la necesidad de recurrir a primeros auxilios para salvar la vida de nuestro hijo o de cualquier otra persona.

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La maniobra Heimlich se aplica colocándonos detrás de la persona y abrazándola por debajo de sus brazos. Pondremos una mano sobre la otra con los puños cerrados, situándola justo debajo del esternón. Luego iremos presionando de abajo hacia arriba y  de delante hacia atrás.

Si es muy bebé, y esta maniobra es inviable, lo que puedes hacer es colocar al niño de modo que la cabeza quede por debajo del cuerpo, sujetando su cabeza por la mandíbula mientras apoyamos su cuerpo en nuestras rodillas. Así, darle cinco palmadas secas en los omóplatos  hacia afuera.

En cualquiera de los casos, tanto si es un bebé, como si es un niño mayor o un adulto, si la persona está inconsciente, hay que pedir ayuda urgente a un profesional sanitario.

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